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Noticias del campo

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Publicado Marzo 2026

Cómo empezar bien un huerto: observa y alimenta tu suelo

¿Tienes tus herramientas de jardinería listas, tus paquetes de semillas perfectamente alineados y te mueres de ganas de excavar en la tierra y plantar tus futuros tomates? ¡Espera un momento! Antes de lanzarte de lleno a esta aventura, tómate un tiempo para familiarizarte con el suelo de tu jardín.

Si entendemos bien cómo es nuestro suelo, sentaremos las bases para un jardín fértil, resistente y saludable. A continuación, le explicamos cómo proceder paso a paso, con delicadeza, para empezar con buen pie.

Interpreta tu suelo gracias a las plantas bioindicadoras

¿Pensabas que tendrías que enviar muestras de tierra a un laboratorio o invertir en material sofisticado? Buenas noticias: la naturaleza ya te ofrece valiosas pistas. Basta con observar las plantas silvestres que crecen espontáneamente en tu suelo, ya que son las mejores indicadoras de su estado. En función de la cantidad de estas plantas bioindicadoras, podrás determinar ciertas tendencias de tu suelo.
Algunos ejemplos sencillos que conviene recordar:

El llantén grande suele delatar un suelo compactado y poco aireado, créditos Pauline Sutter.
  • Ortiga (Urtica dioica) : muy ávida de nitrógeno, indica un suelo rico, a menudo demasiado.
  • Diente de león (Taraxacum officinale) : su potente raíz indica un suelo rico y a menudo compacto o pisoteado.
  • Llantén grande (Plantago major) : se instala en zonas compactadas y poco aireadas.
  • Correhuela (Convolvulus arvensis) : prefiere suelos saturados de nitrógeno y compactados.
  • Cola de caballo (Equisetum arvense) : su aparición indica un suelo hidromórfico, mal drenado.
La ortiga, amiga del compost, es indicadora de un suelo rico en nitrógeno.

Estos ejemplos te proporcionan claves sobre los elementos de textura de tu suelo, su compactación, sus excesos o sus carencias. Al observar las plantas bioindicadoras, aprenderás a descifrar las necesidades del suelo incluso antes de intervenir, simplemente observando.

Dos pruebas caseras para conocer el tipo de suelo

Por supuesto, las plantas nos dicen mucho sobre la naturaleza de nuestro suelo, pero si deseas ir más allá, existen otras dos pruebas sencillas para conocer la textura de tu suelo: ¿es arenoso, limoso o arcilloso?

La prueba del churro

Toma un puñado de tierra húmeda, amásala como si fuera plastilina e intenta formar un pequeño rollo o churro:

  • ¿Se desmorona enseguida? Seguramente tu suelo es arenoso.
  • ¿Se mantiene un poco pero se rompe fácilmente? Más bien limoso.
  • ¿Es pegajoso, plástico y forma un churro bien estable? Es un suelo arcilloso.

La prueba del frasco

Vierte una muestra de tierra en un frasco transparente, añade agua, agítalo enérgicamente y déjalo reposar varias horas:

  • La arena cae primero.
  • A continuación, se deposita el limo.
  • La arcilla, muy fina, permanece en suspensión durante mucho tiempo.

Resultado: obtienes capas visibles que te indican las proporciones. Es una buena base para adaptar tus prácticas a tu tipo de suelo.

Prueba del frasco: una forma sencilla de conocer la composición de tu suelo, créditos Pauline Sutter.

¿Cómo nutrir el suelo según su naturaleza?

Ahora que conoces mejor tu suelo, es hora de nutrirlo. ¡Pero no de cualquier manera! No se nutre la planta, se nutre la vida del suelo, ¡y es ella la que nutrirá tus verduras!

Si tu suelo es arenoso:

  • Es ligero, drenante, pero pobre.
  • Hay que enriquecerlo a menudo, aportando compost maduro, estiércol bien descompuesto y, sobre todo, mantillo para limitar la deshidratación.
  • Las aportaciones deben ser regulares, ya que todo «se escapa» rápidamente.

Si tu suelo es arcilloso:

  • Es rico, pero denso, pegajoso y poco aireado.
  • Trabájalo superficialmente, sin voltearlo. Usa una horca o una horquilla.
  • Airea con tierra de raíces profundas (phacelia, mostaza, etc.).
  • El acolchado y el compost mejoran su estructura y limitan la formación de una costra superficial.
Sin protección, el suelo arcilloso se agrieta a la primera señal de calor.

Si tu suelo es limoso:

  • Suele ser muy fértil, pero frágil.
  • Se compacta rápidamente si se pisotea y se encostra fácilmente si no se protege.
  • El acolchado es esencial, al igual que añadir una cantidad equilibrada de materia orgánica.

Algunas buenas prácticas para todos los suelos

Más allá de su textura, todos los suelos agradecerán estar cubiertos, vivos y nutridos con cuidado. Aquí tienes una lista de cosas que debes recordar para tener un suelo vibrante y rico.

Abonos verdes

Los abonos verdes son plantas que se siembran para mejorar la estructura del suelo o enriquecerlo. Estas plantas, como las habas, el trébol o la arveja, no están destinadas a la cosecha, sino que desempeñan otras funciones:

  • Protegen el suelo de las inclemencias del tiempo.
  • Fijan nitrógeno (para las leguminosas).
  • Sus raíces airean el suelo de forma natural.

Se siembran entre cultivos o en otoño/invierno para estructurar y enriquecer el suelo.

La mostaza es un fertilizante verde ideal para estructurar el suelo cubriéndolo eficazmente.

Acolchado

El acolchado es uno de los mejores aliados del suelo: hojas muertas, paja, virutas, recortes de césped seco… Es la cobertura que se coloca sobre el suelo para limitar la evaporación, nutrir la vida del suelo, prevenir las malas hierbas y promover la actividad microbiana. Es una excelente alternativa a la labranza, ¡y un verdadero ahorro de tiempo! Al aplicar el acolchado, aplica de 10 a 15 cm para una eficacia óptima.

Un buen acolchado retiene la humedad, nutre el suelo y protege la vida que allí se esconde, de Pauline Sutter.

Compost

Finalmente, el compost sigue siendo una base esencial. Producido a partir de tus residuos de comida y los de tu jardín, el compost es una tierra negra que constituye un aditivo de alta calidad para tu huerto. Aplicado en la superficie, fomenta la actividad de las lombrices y los hongos del suelo. No es necesario enterrarlo; la tierra se encarga de ello: en permacultura, todo ocurre en la superficie, como en un bosque.

Antes de lanzarte de lleno a tu huerto y plantar, debes aprender a observar. Al dedicar tiempo a comprender tu suelo y tomar las medidas adecuadas para mejorar sus cualidades, sientas las bases para un huerto sostenible y abundante.

Así que, para cultivar sin errores: observa tus plantas silvestres, toma un puñado de tierra y mejórala según corresponda.

Artículo de Pauline Sutter.

Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

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3 min

El «alemán loco» 40 años después

Si acompañas a Friedrich por su finca cerca de Gibraleón, escucharás sobre todo una cosa: un estruendoso concierto de cantos de pájaros. Pero tras este idilio se esconde una decisión radical contra lo convencional tomada hace tiempo. Hoy cuenta con la certificación Demeter desde 1994 y demuestra que su «locura» es la única respuesta lógica a la crisis de nuestros suelos.Hace 40 años, Friedrich se enamoró de la Finca Jelanisol-Montebello durante una visita a España. En aquel entonces, trabajaba como intermediario de frutas y verduras de producción convencional. Ocurrieron dos cosas que le hicieron reflexionar: Una amiga le regaló un libro sobre permacultura de Bill Mollison que le sirvió de inspiración. Estaba de visita en un campo en Italia y buscaba desesperadamente lombrices en el suelo. Cuando el agricultor le confirmó que no había «porque no hacían falta», Friedrich empezó a reflexionar. Una visión holística: todo está conectadoPara Friedrich, la agricultura no es un proceso aislado, sino parte de un todo. Mantiene una visión muy holística y filosófica del mundo en la que todo —desde el microbioma del suelo hasta el consumidor— está conectado. Para él, su finca no es un simple lugar de producción, sino un organismo vivo en el que el ser humano y la naturaleza coexisten en armonía. Cree que solo puede surgir una sociedad pacífica si producimos en sintonía con la naturaleza. Si lo hacemos bien, hay suficiente para todos; solo no debemos destruir las bases.Uno de los motores más fuertes del trabajo de Friedrich es una profunda preocupación por el estado de nuestra alimentación moderna. Cuenta que muchos de los alimentos que consumimos hoy están «vacíos». Se refiere a productos de la agricultura convencional que, debido a los pesticidas y al largo almacenamiento, ya no poseen ningún valor nutricional significativo. Sigue el principio de «suelo sano = persona sana». Solo un suelo vivo y regenerado puede producir frutos que realmente nutran el cuerpo.Una de las primeras cosas que hizo Friedrich fue crear un gran estanque, no para el riego de la finca, sino única y exclusivamente para los pájaros, ranas, patos y peces. Cuando llueve con fuerza, el agua drena por ahí. Ellos mismos fabrican el abono orgánico mediante microorganismos y suministran minerales a los árboles de forma continua a través del riego por goteo.

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Salvar al níspero de la extinción

Hablamos de un cultivo tradicional que cada vez cuenta con menos adeptos y apoyos; la zona ha pasado de producir 20 millones de kilos en sus mejores años a apenas 7 millones recientemente, y la gran mayoría de parcelas vecinas directamente se están abandonando o transformando en aguacates.Hace poco más de un año, la familia del agricultor Juan Ripoll de finca Camp d’Altea, estaba a punto de abandonar. De manera fortuita, nuestros caminos se cruzaron y, encontrar un modelo que por fin daba sentido y valor a su trabajo, les devolvió de golpe la ilusión de vivir en el campo y a través de él.Paseando por la finca, pudimos charlar, revisar el efecto del viento, el cuajado, el comportamiento de las diferentes variedades y la evolución de las nuevas plantaciones. Lo bonito fue comprobar que los frutos no eran los únicos que estaban cogiendo fuerza; ellos mismos nos recibieron con una energía renovada.Esta familia lleva practicando la agricultura regenerativa toda su vida de forma intuitiva y natural (a día de hoy ya cuentan con su certificación ecológica) y mantienen la firme convicción de que trabajar a favor de la naturaleza y priorizar la salud y el sabor auténtico tiene hoy más sentido que nunca.Injertos de membrillo y balsas de decantación: cómo cultivar nísperos en suelos de yeso y salTodo esto tiene un mérito enorme. Empezando por la exigencia del níspero, ya que requiere una dedicación absoluta y mucha mano de obra: exige una poda constante y cuidadosa para que entre la luz, implica horas a pie de árbol haciendo un minucioso aclareo manual tanto de flor como de fruto, y pide una recolección tremendamente delicada para evitar heridas o marcas en la piel.A esto hay que sumarle que tienen los elementos agronómicos y climáticos bastante en contra. Están en una zona de sequía extrema (en Altea ni siquiera ha llovido durante los temporales que han inundado recientemente el resto de España) y asentados sobre un suelo de yeso muy complejo, marcado por la roca y la sal. Ante esta falta de lluvia, se ven obligados a regar con agua de depuradora, la cual llega con una salinidad altísima, muy por encima de lo que el árbol puede soportar de forma natural.Ver cómo se adaptan o solucionan esto a pie de campo a través de la observación y la experimentación es realmente didáctico. Por ejemplo: riegan desde la capa superior de una gran balsa de decantación para esquivar los sedimentos y mitigar la salinidad; injertaron algunos de los nísperos sobre pies de membrillo (que toleran mucho mejor estas sales actuando como filtro natural); y realizan aportes constantes de estiércol y restos de poda triturados. El resultado salta a la vista: han conseguido dar vida al suelo, albergando una bonita y necesaria flora y fauna auxiliar y reteniendo mucho mejor la humedad.Agricultura regenerativa frente a la precariedad del sistemaEn todo este manejo, los animales son sus grandes aliados. Tienen un rebaño de oveja Guirra (una raza autóctona oficialmente en peligro de extinción, lo que aporta un valor ecológico brutal a la finca) pastando libremente por las parcelas. Ellas hacen de desbrozadoras naturales y fertilizan la tierra de forma constante, excepto cuando el fruto asoma, que toca sacarlas de las parcelas para que no se cobren el trabajo en especie.Sin embargo, mantener este ecosistema vivo hoy en día supone un sacrificio y un coste logístico muy elevado. El tejido rural de su comarca está desapareciendo: apenas queda una quesería, ya no hay agricultores con cuadras para ayudar a gestionar el estiércol, y el matadero municipal cerró hace años, obligándoles a hacer más de 100 kilómetros para encontrar el más cercano.Para más inri, la realidad externa casi se los lleva por delante. Por un lado, su colchón económico tradicional, que era la almendra, se esfumó de un soplo cuando la plaga de la Xylella les obligó a arrancar todos sus árboles de raíz. El golpe definitivo llegó de la mano del sistema: llevaban años entregando su fruta a la cooperativa local, soportando precios abusivos y unas exigencias estéticas irreales, hasta que una gestión deficiente y corrupta hizo quebrar la entidad. Se encontraron de la noche a la mañana con la cosecha entregada, sin cobrar y una situación financiera crítica.Tras años de precios abusivos y una gestión que les dio la espalda, encontrar en CrowdFarming un modelo vuelva a darle sentido y valor real a su trabajo les ha devuelto la ilusión por vivir en el campo y a través de él. 

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La ciencia detrás de la dulzura

Tenemos a Antonio de «Sicilian Passion» en Sicilia. En una región tradicionalmente conocida por sus cítricos, Antonio decidió tomar un camino diferente hace varios años: cultiva fruta de la pasión (¡e incluso papayas!). Una parte crucial de nuestra colaboración consiste en determinar con precisión el momento de la cosecha. Nuestros equipos miden el contenido de azúcar directamente en el campo. Con un refractómetro, se determina el valor Brix para garantizar que la fruta haya alcanzado la madurez fisiológica necesaria y haya desarrollado todo su perfil aromático. La cosecha solo comienza una vez alcanzados estos umbrales. En el vídeo a continuación, pueden ver a nuestro compañero Angelo tomando estas mediciones. Es muy divertido, porque literalmente estás mirando hacia el futuro. Características de maduración y etimologíaUn rasgo de calidad importante de la maracuyá es el estado de su cáscara. A diferencia de muchas variedades de fruta, aquí se aplica lo siguiente: cuanto más pronunciadas sean las arrugas de la fruta, mayor será el contenido de azúcar. Debido a la ligera evaporación durante el proceso de maduración, el azúcar de la fruta se concentra en el interior, mientras que la acidez disminuye sutilmente. Hay dos cosechas al año: una en los meses de invierno y otra en los de verano. Especialmente en verano, los frutos están más «arrugados», ya que el líquido se evapora más rápido por el calor. ¿Sabías que el nombre de “fruta de la pasión” deriva de la iconografía cristiana? Los misioneros españoles del siglo XVI interpretaron la compleja estructura de la flor como símbolos de la Pasión de Cristo. Los filamentos de la flor se asociaron con la corona de espinas, los tres estigmas con los clavos de la cruz y los cinco estambres con las llagas. En la galería encontrarás una imagen en la que se puede apreciar muy bien.

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