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Publicado Marzo 2026

Conociendo el valor artesanal de Quesos Helechal

En la quesería artesanal de Quesos Helechal se respiran años de tradición y sabiduría quesera, vocación y mucho mimo, y es que tanto el grado de experiencia, como el valor por lo artesanal hacen que sus quesos y yogures no sean uno más de tantos, dentro de la oferta para los consumidores.

Hoy conocemos a Antonio, quesero encargado de que podamos disfrutar de la calidad de quesos Helechal, un proyecto familiar que transmite de generación en generación el valor por volver a los orígenes y a las prácticas más tradicionales: Quesos sencillos en ingredientes, elaborados con ingredientes naturales y de máxima calidad.

¿Cómo nace el proyecto de Quesos Helechal?

“Mi padre lleva toda su vida inmerso en el mundo de los quesos. Es maestro quesero con más de treinta años de experiencia, lo cual, le llevó sin darse cuenta a convertirse en asesor y consejero dentro de la industria del queso. Durante años estuvo trabajando en diferentes queserías por toda la península ayudando y apoyando en la instauración de mejoras, en la resolución de problemas… Ser maestro quesero es un talento que se nutre con la experiencia de los años y que termina afinando los sentidos hasta el punto de ser capaz de reconocer la acidez de un queso solamente con el olfato o detectar problemas del día a día en una fábrica que para la mayoría pueden ser indetectables. 

En 2011, decidió fundar junto a su hermano, su propia quesería artesanal, aportando el valor más intrínseco y apostando por un proyecto propio que poder dejarnos a su familia como legado. Poco a poco, me fue formando, y aquí estoy, al mando y feliz de haber descubierto al igual que él, una vocación dentro de el mundo de los quesos. 

Para mí, la elaboración de quesos artesanales es un proceso en el que bailan al unísono la química, la microbiología y la cocina. Un proceso en el que la calidad y sencillez de los ingredientes por un lado, y la temperatura, el pH, el tiempo y las cantidades, por otro, deben ser exactas y controladas al milímetro para obtener el producto deseado.

No hay secretos. Hay mucha experiencia, mucha vocación y mucho cariño en todo lo que hacemos.” 

¿Qué tipo de productos elaboráis? 

“Nuestro producto estrella es el fresco de cabra. Tiene algo especial, y nuestra receta es única, por lo que es el que más trabajamos.

También elaboramos fresco de cabra, semicurado de cabra con y sin pimentón, queso mezcla de cabra y vaca, tierno y semicurado, y queso moho de cabra, que aunque es muy solicitado, producimos en menor cantidad.

Además, elaboramos requesón con el suero sobrante de la elaboración de los quesos de forma totalmente artesanal. Para nosotros es “nuestro manjar”. De nuevo, apostar por una elaboración tradicional, a fuego lento, con paciencia y cuidado, nos hace obtener un producto único.

Por último, hacemos también yogures naturales elaborados a partir de leche de vaca y de cabra.” 

¿Y vuestro valor diferencial?

ARTESANO. Queremos transmitir el valor de lo artesanal y la importancia de reconectar con prácticas tradicionales que poco a poco han sido sustituidas por procesos industriales.  

En la mayoría de las fábricas, cuentan con maquinaria que gestiona el proceso de elaboración de los quesos, el control de las temperaturas, del pH… en la nuestra no. Nos servimos de nosotros mismos y de estar pendientes de cada fase del proceso poniendo atención y cuidado. Tareas de nuestro día a día, como la recogida del suero tras la separación con la materia prima coagulada, el moldeo de los quesos durante la elaboración de los mismos y el volteo diario de en las cámaras de refrigeración, lo hacemos a mano. Sin duda, trabajar de forma artesanal es menos cómodo, y puede resultar cansado, pero creemos en lo que hacemos y ponemos muchísimo cariño en cada parte del proceso. 

INGREDIENTES NATURALES. Apostamos por la sencillez y por los ingredientes naturales. Por ejemplo, únicamente utilizamos como conservante, la sal. Lógicamente, esto hace que la caducidad de nuestros quesos sea mucho menor que si utilizásemos conservantes químicos. En el caso de los yogures, la caducidad es un poquito mayor, pero como no les añadimos espesantes, la textura cremosa que asociamos al yogur, se va perdiendo. Puede ser una limitación en comparación con el resto de prácticas más industriales, pero para nosotros se soluciona simplemente teniendo una buena planificación en la producción.

PRÁCTICAS SOSTENIBLES. No tenemos ganadería propia, pero contamos con los mejores de la zona para elaborar nuestros productos con leche fresca ordeñada el mismo día. Nunca pasa más de 24h desde que se ordeña hasta que se elabora el queso, de hecho lo primero que hacemos antes de ponernos con la producción es ir a comprar la leche fresca. Esto nos diferencia y hace que nuestros quesos conserven las propiedades y cualidades de la leche. 

Es importante la procedencia de la materia prima con la que se elabora el queso por lo que contamos con proveedores que para nosotros son los mejores por varios motivos. Uno de ellos, la calidad de vida de las cabras y vacas. Para nosotros es fundamental rodearnos de personas que apuestan por prácticas que garantizan el bienestar animal porque eso va a influir en todo lo demás. Obviamente, que respeten las condiciones higiénicas, y también es prioritario que sean de proximidad. No nos importa tanto que tengan certificación ecológica o que no, si no tener la certeza de que sus prácticas son buenas, sostenibles y que respeten tanto al animal, como al medio ambiente. 

Por otro lado, contamos con el sello Ecoembes para facilitar el reciclado de los envases que a día de hoy, envasan nuestros productos. 

¿Cómo es un día en Quesos Helechal?

“La planificación es semanal. Tenemos que tener en cuenta que al ser una fábrica de quesos elaborados de forma artesanal y con productos naturales, la caducidad es muy estricta por lo que hay que ajustarse mucho a los pedidos previstos y fabricar de manera que al consumidor le llegue el queso con el máximo de caducidad posible.

Solemos producir de lunes a jueves y dedicar los viernes y sábado a temas de gestión, facturación, envasados, y logística. Aún así, aunque haya cierta planificación, hay cosas que son diarias siempre en una fábrica: limpiar, voltear los quesos… todo de forma manual. Como el proceso de elaboración es largo, hay muchos tiempos entre procesado y procesado que aprovechamos para tener todo apunto y adelantar trabajo de gestión.” 

¿Cómo se elabora un queso artesanal?

Recogida de la leche cruda: Como comentábamos, la leche la compramos cruda y fresca, ordeñada en el mismo día a ganaderos de confianza y calidad, de la zona.

Pasteurización de la leche cruda: Es un proceso que dura aproximadamente 40 minutos, en el que se alcanzan temperaturas de 75º. Al pasteurizar, estamos asegurando la eliminación de microorganismos que no interesan tanto para el producto final, como en cuestión de seguridad alimentaria. 

Cuajado: Una vez que la leche ha sido pasteurizada y que alcanzamos temperaturas de aproximadamente 30º, añadimos el cuajo. Utilizamos cuajo microbiano, lo cual hace que nuestros quesos sean aptos para personas que siguen un patrón alimentario vegetariano. Esto es importante, porque muchos quesos se elaboran con cuajo de procedencia animal.

 

Primer corte: Es un proceso que dura aproximadamente 2 horas y a través del cual conseguimos que muy lentamente, se lleve a cabo la separación del suero de la leche. 

Separación del suero: Como decíamos, el corte facilita que la parte coagulada precipite al fondo y es entonces cuando se lleva a cabo la separación del suero, que será materia prima para elaborar requesón. El sobrante, se dona a ganaderos de la zona para alimentar animales, cerrándose así un circuito sostenible de aprovechamiento de recursos. 

La separación la realizamos de manera manual, como antaño, con mucho mimo y cuidado vamos llenando cubetas con el suero separándolo de la materia prima del queso. 

En este punto, comenzamos con la elaboración del requesón, que elaboramos con el suero que hemos separado, de forma totalmente artesanal, en marmitas, cociendo fuego muy lento y vigilando que la temperatura llegue a ser la adecuada, que es cómo se hacía antaño.

Moldeo: De nuevo es un proceso que hacemos de forma tradicional, a mano, uno a uno, rellenando cada molde con la materia prima coagulada, tras la separación del suero.

Prensado: Es un proceso que dura entre 1 hora y 2 horas y media, dependiendo del tipo de queso que estemos produciendo. Hace poco, invertimos en una prensadora que nos ayuda con la fuerza que requiere este proceso para prensar bien los quesos y que éstos puedan soltar mayor cantidad de suero. De nuevo, de forma manual, vamos dando vuelta a los quesos, uno a uno para que puedan ser prensados varias veces. Es el proceso más bonito porque es dónde se puede ver reconocido el queso después de hora de proceso.  

Salmuera: Una vez prensados, se lleva el proceso de salmuera cuya duración depende del resultado que queremos obtener oscilando de 1 hora a 12 horas. 

Conservación y maduración: Se lleva a cabo en cámaras frigoríficas a unos 4º (para frescos, yogures, saladeros…) y cámaras de maduración, con una humedad mayor y aire circulando constantemente, a 10º aproximadamente, dependiendo de la época del año y de la humedad y temperatura exterior. Con la maduración, y con los factores de temperatura y humedad controlamos el tipo de microorganismo que nos interesa que madure para la curación del queso. 

Por ejemplo, en el caso del moho de cabra, tarda de 3 a 4 semanas en estar listo para el consumo, dependiendo de la temperatura exterior y de la humedad. En verano es mucho más delicado que en invierno, lógicamente, por lo que debemos vigilar también la temperatura ambiental.

De nuevo, cada día hacemos un trabajo manual de volteado para que los quesos vayan madurando de forma óptima.  

¿Qué expectativas de futuro tiene Quesos Helechal?

“Nos gustaría innovar y elaborar nuevas variedades jugando con el sabor y aroma de ingredientes como especias. También ofrecer nuevos formatos y mezcla de leches.

Por otro lado, y muy alineado a nuestro valor con la ecología y con adaptarnos a un estilo de consumo más sostenible, nos gustaría producir tofu y yogures elaborados con materia prima vegetal. También hacer una transición en cuanto a envasado, utilizando envases elaborados con ingredientes naturales y libre de plásticos.”

Quiero dar las gracias, a La Colmena Que Dice Sí, por permitirme conocer a productores locales con tanta vocación. Muchas gracias, Quesos Helechal, por permitirme pasar un día con vosotros y conocer el valor que hay detrás de la elaboración de quesos y productos lácteos elaborados de forma artesanal, con tanto cariño y dedicación.

Escrito por Victoria Fagúndez Rodríguez. Dietista – Nutricionista en www.creanutricion.com

 

Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

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El «alemán loco» 40 años después

Si acompañas a Friedrich por su finca cerca de Gibraleón, escucharás sobre todo una cosa: un estruendoso concierto de cantos de pájaros. Pero tras este idilio se esconde una decisión radical contra lo convencional tomada hace tiempo. Hoy cuenta con la certificación Demeter desde 1994 y demuestra que su «locura» es la única respuesta lógica a la crisis de nuestros suelos.Hace 40 años, Friedrich se enamoró de la Finca Jelanisol-Montebello durante una visita a España. En aquel entonces, trabajaba como intermediario de frutas y verduras de producción convencional. Ocurrieron dos cosas que le hicieron reflexionar: Una amiga le regaló un libro sobre permacultura de Bill Mollison que le sirvió de inspiración. Estaba de visita en un campo en Italia y buscaba desesperadamente lombrices en el suelo. Cuando el agricultor le confirmó que no había «porque no hacían falta», Friedrich empezó a reflexionar. Una visión holística: todo está conectadoPara Friedrich, la agricultura no es un proceso aislado, sino parte de un todo. Mantiene una visión muy holística y filosófica del mundo en la que todo —desde el microbioma del suelo hasta el consumidor— está conectado. Para él, su finca no es un simple lugar de producción, sino un organismo vivo en el que el ser humano y la naturaleza coexisten en armonía. Cree que solo puede surgir una sociedad pacífica si producimos en sintonía con la naturaleza. Si lo hacemos bien, hay suficiente para todos; solo no debemos destruir las bases.Uno de los motores más fuertes del trabajo de Friedrich es una profunda preocupación por el estado de nuestra alimentación moderna. Cuenta que muchos de los alimentos que consumimos hoy están «vacíos». Se refiere a productos de la agricultura convencional que, debido a los pesticidas y al largo almacenamiento, ya no poseen ningún valor nutricional significativo. Sigue el principio de «suelo sano = persona sana». Solo un suelo vivo y regenerado puede producir frutos que realmente nutran el cuerpo.Una de las primeras cosas que hizo Friedrich fue crear un gran estanque, no para el riego de la finca, sino única y exclusivamente para los pájaros, ranas, patos y peces. Cuando llueve con fuerza, el agua drena por ahí. Ellos mismos fabrican el abono orgánico mediante microorganismos y suministran minerales a los árboles de forma continua a través del riego por goteo.

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Salvar al níspero de la extinción

Hablamos de un cultivo tradicional que cada vez cuenta con menos adeptos y apoyos; la zona ha pasado de producir 20 millones de kilos en sus mejores años a apenas 7 millones recientemente, y la gran mayoría de parcelas vecinas directamente se están abandonando o transformando en aguacates.Hace poco más de un año, la familia del agricultor Juan Ripoll de finca Camp d’Altea, estaba a punto de abandonar. De manera fortuita, nuestros caminos se cruzaron y, encontrar un modelo que por fin daba sentido y valor a su trabajo, les devolvió de golpe la ilusión de vivir en el campo y a través de él.Paseando por la finca, pudimos charlar, revisar el efecto del viento, el cuajado, el comportamiento de las diferentes variedades y la evolución de las nuevas plantaciones. Lo bonito fue comprobar que los frutos no eran los únicos que estaban cogiendo fuerza; ellos mismos nos recibieron con una energía renovada.Esta familia lleva practicando la agricultura regenerativa toda su vida de forma intuitiva y natural (a día de hoy ya cuentan con su certificación ecológica) y mantienen la firme convicción de que trabajar a favor de la naturaleza y priorizar la salud y el sabor auténtico tiene hoy más sentido que nunca.Injertos de membrillo y balsas de decantación: cómo cultivar nísperos en suelos de yeso y salTodo esto tiene un mérito enorme. Empezando por la exigencia del níspero, ya que requiere una dedicación absoluta y mucha mano de obra: exige una poda constante y cuidadosa para que entre la luz, implica horas a pie de árbol haciendo un minucioso aclareo manual tanto de flor como de fruto, y pide una recolección tremendamente delicada para evitar heridas o marcas en la piel.A esto hay que sumarle que tienen los elementos agronómicos y climáticos bastante en contra. Están en una zona de sequía extrema (en Altea ni siquiera ha llovido durante los temporales que han inundado recientemente el resto de España) y asentados sobre un suelo de yeso muy complejo, marcado por la roca y la sal. Ante esta falta de lluvia, se ven obligados a regar con agua de depuradora, la cual llega con una salinidad altísima, muy por encima de lo que el árbol puede soportar de forma natural.Ver cómo se adaptan o solucionan esto a pie de campo a través de la observación y la experimentación es realmente didáctico. Por ejemplo: riegan desde la capa superior de una gran balsa de decantación para esquivar los sedimentos y mitigar la salinidad; injertaron algunos de los nísperos sobre pies de membrillo (que toleran mucho mejor estas sales actuando como filtro natural); y realizan aportes constantes de estiércol y restos de poda triturados. El resultado salta a la vista: han conseguido dar vida al suelo, albergando una bonita y necesaria flora y fauna auxiliar y reteniendo mucho mejor la humedad.Agricultura regenerativa frente a la precariedad del sistemaEn todo este manejo, los animales son sus grandes aliados. Tienen un rebaño de oveja Guirra (una raza autóctona oficialmente en peligro de extinción, lo que aporta un valor ecológico brutal a la finca) pastando libremente por las parcelas. Ellas hacen de desbrozadoras naturales y fertilizan la tierra de forma constante, excepto cuando el fruto asoma, que toca sacarlas de las parcelas para que no se cobren el trabajo en especie.Sin embargo, mantener este ecosistema vivo hoy en día supone un sacrificio y un coste logístico muy elevado. El tejido rural de su comarca está desapareciendo: apenas queda una quesería, ya no hay agricultores con cuadras para ayudar a gestionar el estiércol, y el matadero municipal cerró hace años, obligándoles a hacer más de 100 kilómetros para encontrar el más cercano.Para más inri, la realidad externa casi se los lleva por delante. Por un lado, su colchón económico tradicional, que era la almendra, se esfumó de un soplo cuando la plaga de la Xylella les obligó a arrancar todos sus árboles de raíz. El golpe definitivo llegó de la mano del sistema: llevaban años entregando su fruta a la cooperativa local, soportando precios abusivos y unas exigencias estéticas irreales, hasta que una gestión deficiente y corrupta hizo quebrar la entidad. Se encontraron de la noche a la mañana con la cosecha entregada, sin cobrar y una situación financiera crítica.Tras años de precios abusivos y una gestión que les dio la espalda, encontrar en CrowdFarming un modelo vuelva a darle sentido y valor real a su trabajo les ha devuelto la ilusión por vivir en el campo y a través de él. 

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La ciencia detrás de la dulzura

Tenemos a Antonio de «Sicilian Passion» en Sicilia. En una región tradicionalmente conocida por sus cítricos, Antonio decidió tomar un camino diferente hace varios años: cultiva fruta de la pasión (¡e incluso papayas!). Una parte crucial de nuestra colaboración consiste en determinar con precisión el momento de la cosecha. Nuestros equipos miden el contenido de azúcar directamente en el campo. Con un refractómetro, se determina el valor Brix para garantizar que la fruta haya alcanzado la madurez fisiológica necesaria y haya desarrollado todo su perfil aromático. La cosecha solo comienza una vez alcanzados estos umbrales. En el vídeo a continuación, pueden ver a nuestro compañero Angelo tomando estas mediciones. Es muy divertido, porque literalmente estás mirando hacia el futuro. Características de maduración y etimologíaUn rasgo de calidad importante de la maracuyá es el estado de su cáscara. A diferencia de muchas variedades de fruta, aquí se aplica lo siguiente: cuanto más pronunciadas sean las arrugas de la fruta, mayor será el contenido de azúcar. Debido a la ligera evaporación durante el proceso de maduración, el azúcar de la fruta se concentra en el interior, mientras que la acidez disminuye sutilmente. Hay dos cosechas al año: una en los meses de invierno y otra en los de verano. Especialmente en verano, los frutos están más «arrugados», ya que el líquido se evapora más rápido por el calor. ¿Sabías que el nombre de “fruta de la pasión” deriva de la iconografía cristiana? Los misioneros españoles del siglo XVI interpretaron la compleja estructura de la flor como símbolos de la Pasión de Cristo. Los filamentos de la flor se asociaron con la corona de espinas, los tres estigmas con los clavos de la cruz y los cinco estambres con las llagas. En la galería encontrarás una imagen en la que se puede apreciar muy bien.

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